El presidente del gobierno soltó el pasado jueves que "la crisis es historia y ya se nota en los salarios". Me temo que andaba algo descaminado don Mariano, porque los que son historia son los millones de salarios que se dejaron de cobrar, los contratos fijos, los sueldos decentes, la oposición sindical, la capacidad de los jóvenes para hacer proyectos de vida a medio y largo plazo. Todo eso sí que es historia y no, que me perdone el señor presidente, la crisis.
Es cierto que parece haber algo más de movimiento. Gente que conozco y que recorre las carreteras, dice que se nota un aumento en el movimiento de camiones, que según estos ojos avisados circulaban bastante poco en estos últimos años. De ser así, eso significaría realmente un incremento en el movimiento de mercancías y eso es buena señal. También hay más jaleo en las calles, los comercios, los establecimientos de hostelería…
Pero dudo que ello se deba a una recuperación tan clara como la que parece ver Rajoy. Crecemos algo más del 1,5% interanual, lo que tampoco es para tirar cohetes de momento y el paro estará cerca del 24%, que se dice pronto. Mientras tanto, los contratos son cada vez más inestables, los salarios más miserables y el mileurista la especie más abundante que encima ha de dar gracias al cielo, o al infierno, por cobrar algo. Una mierda, pero algo al fin y al cabo.
Ayer me decía una joven, con carrera universitaria y contrato a punto de terminar, pues a pesar de su formación apenas puede aspirar a algo más que a la intermitencia laboral, que cómo pretende alguien que los jóvenes tengan hijos, si nadie puede garantizarles que serán capaces de gozar de un salario digno y continuado que les permita alimentar y educar a su prole como dios manda. No sólo no pueden hacer proyecto alguno con los contratos que se ven obligados a firmar, sino que, si a pesar de todo se arriesgan, seguro que muchas jóvenes embarazadas durarían en el trabajo menos que un bizcocho a la puerta de un colegio.
Si se ve algo más de movimiento, no creo que sea porque estemos mejorando tan claramente como piensa el presidente del Gobierno, sino por la mezcla de dos factores. Uno de ellos es, sin duda, que las crisis son cíclicas. Tardarán más o menos en pasar, pero pasan. Y el otro es una cuestión de mentalidad. Igual que se deja de consumir -los que pueden, porque los que no se da por descontado-, se empieza de nuevo. La diferencia es que yo creo que incluso los que tienen un salario bajo producto de un trabajo inestable, han empezado a consumir otra vez al convencerse de que no hay otra salida. Es decir, difícil que puedan mejorar su situación.
¿Cómo la van a mejorar si la actual es un chollo para las empresas y para quienes les hacen el caldo gordo, que son los mismos que dicen, con un par, que la crisis es historia? No voy a poner en duda que quizá estemos en la senda de la recuperación. Ninguno deberíamos ponerlo en duda, porque si lo hacemos y nos acojinamos, entonces sí que la liamos parda definitivamente. Pero de ahí a que sea historia, va un abismo.
Y si no, que se lo digan a los millones de familias que pasan necesidad, a los miles a las que echan de su casa, a los niños que como consecuencia de todo esto no tienen acceso a una alimentación ni a una educación digna, a los millones de jóvenes que no saben qué será de su vida, a los miles y miles que tienen que irse de su país porque aquí nadie los quiere emplear, a los que sufren los recortes en la sanidad y en la asistencia a los más débiles y necesitados.
Que Mariano Rajoy quisiera darse un baño de autoestima ante los empresarios, me parece normal. Pero que no se dé tanto autobombo, no sea que se le reviente el parche y le sacuda a él y a todos nosotros en los hocicos. Al tratar de ciertos temas, los ¡viva yo! hay que dosificarlos, y mucho. Cuando morían los reyes, se gritaba aquello de ¡El Rey ha muerto, viva el Rey! Uno se iba, pero llegaba inmediatamente otro. Bueno, pues eso, ¡la crisis ha muerto! dice Rajoy. Esperemos que no la siga otra antes de tiempo.
"Unicef: El informe La Infancia en España 2014 recoge datos preocupantes sobre la situación de los niños en nuestro país:
• POBREZA Y DESIGUALDAD: un 27,5% de los niños vive en riesgo de pobreza.
• FRACASO Y ABANDONO ESCOLAR: en ambos casos, por encima del 23%.
Además, en el informe se analiza otro gran problema: cada vez nacen menos niños, de manera que en diez años puede haber un millón de niños menores de 10 años menos que ahora"