martes, 27 de agosto de 2013

Oportunidades para cambiar

El sábado lo pasé en Arévalo, localidad al norte de la provincia de Ávila. Son muchas las veces que he visitado este pueblo, que pese a su proximidad a la N-VI pasa desapercibido para mucha gente. Para quienes no lo sepan, Arévalo tiene no pocos atractivos como son su industria del mueble, sus monumentos cargados de historia, sus muchas tiendas de antigüedades oprimidas por la crisis y su gastronomía, en la que el cochinillo destaca por méritos propios.

La jornada la invertimos en disfrutar de una nueva edición de Las Edades del Hombre, que en esta ocasión escogió Arévalo como sede. Y bien me parece la elección, porque probablemente gracias a la exposición la localidad estaba más viva que nunca. Su plaza mayor siempre está animada los sábados por la mañana, pero esta vez se respiraba un aire distinto. A ello contribuían en buena medida multitud de voluntarios, unos jóvenes y otros no tanto, que se apresuraban a informar a los visitantes sobre qué ver y dónde. Y gente había, bastante. Hasta el punto de que había que hacer cola para sacar las entradas que daban acceso a Las Edades del Hombre.

Disfrutamos mucho con las casi cien obras que integran la exposición y también lo hicimos con la gastronomía de Arévalo y con algunas iniciativas sencillas, pero eficaces, que permiten tomarse un más que aceptable verdejo con una tapita de jamón por un euro, pudiendo adquirir en el mismo local vinos muy dignos a precio muy razonable y con el buen consejo del dueño.

Y vimos abiertas de nuevo algunas tiendas de antigüedades que hace pocos meses estaban cerradas a cal y canto. Por la crisis, claro, que siempre sacude primero a lo superfluo y las antigüedades no dejan de serlo, por mucho que esas piezas cargadas de años, recuerdos e historia a algunos nos alimenten el espíritu. Lo menguado del presupuesto no permite muchas alegrías a los mortales comunes, aunque alguna caiga de vez en cuando.

Hasta aquí todo normal para un sábado completo en compañía de buenos amigos. Pero siempre hay tiempo para quedarte perplejo por algo y así nos quedamos precisamente en una de esas tiendas de antigüedades, cuando al hilo de Las Edades nos comentaron que en Arévalo ya no se celebran ni la archiconocida Feria de Muestras, ni la igualmente histórica Feria de Antigüedades que la acompañaba y que ya se cayó del cartel el año pasado. Y en este caso, la infranqueable barrera presupuestaria parece ser ascendía a....., 6.000 euros.

Desconozco si la cifra será real. Lo de la interrupción de ambos eventos lo es, como he podido comprobar en los medios de la provincia. La Feria de Muestras llevaba celebrándose nada más y nada menos que treinta y seis años y la de Antigüedades "sólo" veinticinco. Y según he leído, los motivos han sido única y exclusivamente económicos porque "los gastos fueron superiores que los beneficios", tanto para el Consistorio como para la Asociación de Anticuarios de Castilla y León. Bueno, pues al menos el anticuario con el que yo hablé me dijo que la gente, bastante por cierto, solía visitar la Feria.

No puedo certificar esa asistencia, porque muy a mi pesar mi disponibilidad nunca coincidió con las fechas de la Feria. Pero sí puedo asegurar que Arévalo estaba distinta con Las Edades y que si iniciativas similares pueden servir para llevar algo más de vida a un pueblo, ciudad o zona geográfica que pudieran estar necesitados de ello -y algo de eso debe haber cuando en la propia Oficina de Turismo de Arévalo me dijeron hace meses, antes de la apertura de la exposición, si no me importaba distribuir algunos carteles y folletos de Las Edades donde considerase conveniente, lo cual hice con sumo gusto-, deberían analizarse muy seriamente y puede que no sólo en base a los números puros y duros. A título de ejemplo diré que hace casi un año, cuando con unos amigos fuimos a visitar el castillo de Arévalo y su muy interesante museo del cereal, nos incorporamos a la visita guiada sin problema alguno ni reserva previa. El sábado pasado, al mediodía ya estaba cubierto el cupo de visitas para todo el día. 

Ahora están reponiendo en televisión la serie sobre Isabel la Católica. Puede ser un buen momento para pensar en recorrer algunos de los lugares que marcaron su vida y por tanto, nuestra historia. Hablo de Madrigal de las Altas Torres, cuna de Isabel; del propio Arévalo, donde pasó su infancia y en cuya Casa de los Sexmos,  Isabel y Fernando refrendaron el Tratado de Tordesillas. Y hablo también de Medina del Campo en Valladolid y cómo no, de Segovia, si bien esta última puede que no necesite tanto a Isabel como el resto.

Puede ser un plan excelente para un fin de semana. Y también una oportunidad para que muchas de estas localidades reciban la atención que merecen. Sin duda tienen mucho que ofrecer y también pueden recibir bastante a cambio. Un poco de interés por parte de unos y un poco de apoyo por parte de otros, aunque en principio parezca a fondo perdido, puede resultar suficiente para que aquí y también en otros sitios, las cosas empiecen a cambiar. Y si nadie es capaz de verlo... ¿Realmente estamos tan ciegos?

Mientras termino mi copa de vino, a continuación os ofrezco algunos enlaces de interés junto con algunas fotos de Arévalo:
www.ayuntamientoarevalo.es
www.aytomadrigaldelasaltastorres.com
www.medinadelcampo.es
www.turismocastillayleon.com









miércoles, 14 de agosto de 2013


A labradores tontos, patatas gordas

Tengo un sabor amargo en la boca que el vino de mi copa no puede ocultar. Una vez más he certificado que esta sociedad es una auténtica mierda, en la que el  dinero es el único dios. Y si no, que se lo digan al protagonista de un caso que he conocido últimamente, uno más entre los miles de jóvenes que puede que jamás lleguen a estudiar una carrera porque la Administración española, esa especie de Gran Hermano que todo lo ve, que todo lo controla  y que hace su trabajo sin el menor atisbo de humanidad, les está dejando sin becas por cualquier motivo que sirva de excusa legal.

Da igual que se trate de un error  absurdo propiciado por el hecho de que los documentos a los que se enfrenta el lego ciudadano, al que el Estado le supone poco menos que titular de un máster en administración pública, sean ininteligibles,. Es lo mismo. De lo que se trata es de hacer caja, ya sea recaudando, ya sea privando a los jóvenes de un futuro para ahorrar cuatro perras que, eso sí, luego se fundirán alegremente en el fruto del parto de alguna mente paranoide a la que le reirán la gracia de cualquier prohibitivamente cara mamarrachada. 

Y si alguien no está de acuerdo, que se ponga a contar las innumerables y megalómanas obras que no han servido para nada excepto para empobrecer y endeudar hasta lo inimaginable a las distintas administraciones. Esas mismas que luego les niegan cuatro duros, sí, cuatro duros de los de antes, a los chavales para que puedan estudiar.
De todos modos, visto lo visto y cómo evoluciona esta sociedad enferma, no sé hasta que punto se merece un futuro. 

En serio. Igual estoy haciéndome mayor aunque no quiera creérmelo, pero cada vez es más la desesperanza que me invade, sobre todo porque veo que quienes tienen la obligación de resolver los problemas que aquejan a esta sociedad andan más perdidos que un cerdo en una perfumería. Y con todos mis respetos para el cerdo.

No voy a hablar de lo que tenemos en casa, en este país, que ya tenemos bastante. Voy a referirme una vez más a las “recomendaciones” de los gurús de la Comisión Europea y más en concreto al vicepresidente de la CE y responsable de Asuntos Económicos, Olli Rehn, quien se unió al cacareo del Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendando a España una rebaja salarial del 10 por ciento, como panacea para reducir el paro en nuestro país.

No está mal el consejo de nuestros “socios” europeos, que hasta ahora no han dado una a la hora de intentar sacar a este más que avejentado continente de la parálisis económica que le atenaza y que poco a poco va minando los más sólidos cimientos de lo que un día pretendió ser una “Unión”. Ni unión, ni leches. Las recetas de las preclaras mentes de Bruselas están a punto de costarle la vida a más de un país y llevan camino de abrir una brecha tan profunda entre los dos bloques en los que se está dividiendo Europa, que quizá no vuelva a cerrarse jamás a nada que se ahonde un poco más, sólo un poquito. Y mucho cuidado con esas brechas, que históricamente se han cerrado con tierra. Con mucha tierra.

Dicen que la ignorancia es atrevida y la sandez del señor Rehn no hace sino demostrar lo atinado del dicho. Este hombre no se ha enterado del fuerte ajuste salarial que ya se ha producido y sigue produciéndose en España. Y si no, que se lo digan por ejemplo a los funcionarios, a los que antes poníamos a parir, pero que tampoco creo se merezcan estar recibiendo hasta en el cielo de la boca. Porque en el funcionariado, como en botica, hay de todo. Y en cuanto a otras recetas, como la reforma laboral del Gobierno, sin comentarios, Quien quiera, que eche un vistazo a las cifras de empleos perdidos desde su entrada en vigor.

Y si alguien duda todavía de lo chungo que lo está pasando el personal, que recuerde el decreto de la Junta de Andalucía para dar al menos tres comidas diarias al 5 por ciento de la población infantil andaluza. Y en cuanto a Cataluña, el señor Mas tuvo que tragarse un informe que aseguraba que cerca de 50.000 niños catalanes tienen “severas” privaciones alimentarias. Según él, el citado informe demostraba que en Cataluña hay malnutrición como “en todas las sociedades avanzadas”. Y se quedó tan ancho. 

Da igual si se trata de la Comisón Europea, de Cataluña, de España o de las chimbambas. Digan lo que digan y hagan lo que hagan, ahí siguen. Eso es tener un curro fijo y lo demás son cuentos. Con admitir en un momento dado, como mucho, que han metido la pata, asunto concluido. Y si de paso se llevan por delante cientos de miles de puestos de trabajo, pues no pasa nada. Lo dicho, eso es ser gente con suerte o como solía decir mi difunto padre, “a labradores tontos, patatas gordas”. 

Como decía al principio de mi artículo, tengo un cabreo de mucho cuidado que imagino se pasará con el tiempo, como todos, Pero mientras apuro ese vino que hoy carece del agradable y cálido sabor de otros días, os adjunto dos enlaces en los que personas con más conocimiento que yo hacen unas reflexiones de lo más interesantes y acertadas.
Salud y que la suerte os acompañe.

http://elpais.com/elpais/2013/05/21/opinion/1369153122_875542.html

http://economia.elpais.com/economia/2013/08/09/actualidad/1376079434_537794.html

A labradores tontos, patatas gordas

Tengo un sabor amargo en la boca que el vino de mi copa no puede ocultar. Una vez más he certificado que esta sociedad es una auténtica mierda, en la que el  dinero es el único dios. Y si no, que se lo digan al protagonista de un caso que he conocido últimamente, uno más entre los miles de jóvenes que puede que jamás lleguen a estudiar una carrera porque la Administración española, esa especie de Gran Hermano que todo lo ve, que todo lo controla  y que hace su trabajo sin el menor atisbo de humanidad, les está dejando sin becas por cualquier motivo que sirva de excusa legal.

Da igual que se trate de un error  absurdo propiciado por el hecho de que los documentos a los que se enfrenta el lego ciudadano, al que el Estado le supone poco menos que titular de un máster en administración pública, sean ininteligibles,. Es lo mismo. De lo que se trata es de hacer caja, ya sea recaudando, ya sea privando a los jóvenes de un futuro para ahorrar cuatro perras que, eso sí, luego se fundirán alegremente en el fruto del parto de alguna mente paranoide a la que le reirán la gracia de cualquier prohibitivamente cara mamarrachada. 

Y si alguien no está de acuerdo, que se ponga a contar las innumerables y megalómanas obras que no han servido para nada excepto para empobrecer y endeudar hasta lo inimaginable a las distintas administraciones. Esas mismas que luego les niegan cuatro duros, sí, cuatro duros de los de antes, a los chavales para que puedan estudiar.
De todos modos, visto lo visto y cómo evoluciona esta sociedad enferma, no sé hasta que punto se merece un futuro. 

En serio. Igual estoy haciéndome mayor aunque no quiera creérmelo, pero cada vez es más la desesperanza que me invade, sobre todo porque veo que quienes tienen la obligación de resolver los problemas que aquejan a esta sociedad andan más perdidos que un cerdo en una perfumería. Y con todos mis respetos para el cerdo.

No voy a hablar de lo que tenemos en casa, en este país, que ya tenemos bastante. Voy a referirme una vez más a las “recomendaciones” de los gurús de la Comisión Europea y más en concreto al vicepresidente de la CE y responsable de Asuntos Económicos, Olli Rehn, quien se unió al cacareo del Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendando a España una rebaja salarial del 10 por ciento, como panacea para reducir el paro en nuestro país.

No está mal el consejo de nuestros “socios” europeos, que hasta ahora no han dado una a la hora de intentar sacar a este más que avejentado continente de la parálisis económica que le atenaza y que poco a poco va minando los más sólidos cimientos de lo que un día pretendió ser una “Unión”. Ni unión, ni leches. Las recetas de las preclaras mentes de Bruselas están a punto de costarle la vida a más de un país y llevan camino de abrir una brecha tan profunda entre los dos bloques en los que se está dividiendo Europa, que quizá no vuelva a cerrarse jamás a nada que se ahonde un poco más, sólo un poquito. Y mucho cuidado con esas brechas, que históricamente se han cerrado con tierra. Con mucha tierra.

Dicen que la ignorancia es atrevida y la sandez del señor Rehn no hace sino demostrar lo atinado del dicho. Este hombre no se ha enterado del fuerte ajuste salarial que ya se ha producido y sigue produciéndose en España. Y si no, que se lo digan por ejemplo a los funcionarios, a los que antes poníamos a parir, pero que tampoco creo se merezcan estar recibiendo hasta en el cielo de la boca. Porque en el funcionariado, como en botica, hay de todo. Y en cuanto a otras recetas, como la reforma laboral del Gobierno, sin comentarios, Quien quiera, que eche un vistazo a las cifras de empleos perdidos desde su entrada en vigor.

Y si alguien duda todavía de lo chungo que lo está pasando el personal, que recuerde el decreto de la Junta de Andalucía para dar al menos tres comidas diarias al 5 por ciento de la población infantil andaluza. Y en cuanto a Cataluña, el señor Mas tuvo que tragarse un informe que aseguraba que cerca de 50.000 niños catalanes tienen “severas” privaciones alimentarias. Según él, el citado informe demostraba que en Cataluña hay malnutrición como “en todas las sociedades avanzadas”. Y se quedó tan ancho. 

Da igual si se trata de la Comisón Europea, de Cataluña, de España o de las chimbambas. Digan lo que digan y hagan lo que hagan, ahí siguen. Eso es tener un curro fijo y lo demás son cuentos. Con admitir en un momento dado, como mucho, que han metido la pata, asunto concluido. Y si de paso se llevan por delante cientos de miles de puestos de trabajo, pues no pasa nada. Lo dicho, eso es ser gente con suerte o como solía decir mi difunto padre, “a labradores tontos, patatas gordas”. 

Como decía al principio de mi artículo, tengo un cabreo de mucho cuidado que imagino se pasará con el tiempo, como todos, Pero mientras apuro ese vino que hoy carece del agradable y cálido sabor de otros días, os adjunto dos enlaces en los que personas con más conocimiento que yo hacen unas reflexiones de lo más interesantes y acertadas.
Salud y que la suerte os acompañe.

http://elpais.com/elpais/2013/05/21/opinion/1369153122_875542.html

http://economia.elpais.com/economia/2013/08/09/actualidad/1376079434_537794.html

martes, 6 de agosto de 2013

Estamos locos

Me ha salido demasiado tópico el título de mi comentario de hoy, pero no se me ocurría otro mejor sin remedar de alguna forma el artículo de mi admirado Javier Marías, aparecido en El País Semanal del 7 de agosto y que él titulaba "Esclavizados y transparentes".

En su reflexión, cuyo enlace adjunto al final para quien quiera leerla entera, comentaba entre otras cosas que sus amigos le miraban como a un bicho raro puesto que pasaba olímpicamente de portátiles, móviles y demás artilugios.

Es decir, todos esos cacharros que al poco de tenerlos ya están viejos y sin los cuales hoy no sabemos vivir, porque poder, lo que se dice poder vivir sin ellos, si podríamos. Es más, seguro que viviríamos mejor.

El artículo de Javier va en esa línea, pues son ahora esos mismos amigos los que le dan la razón. Habla también de movimientos o iniciativas que empiezan a surgir en contra de la esclavitud a la que nos ha condenado la tecnología. Aunque pienso que quienes nos hemos condenado realmente somos nosotros mismos.

Que yo sepa, toda la vida se han trabajado una serie de horas a cambio de un mejor o peor estipendio. Bueno, algunos días se hacían más, eran las famosas horas extra y se cobraban como tales, claro está. Pero al menos se sabía que en un momento determinado llegaba el merecido descanso y que el día siguiente sería simplemente eso, otro día. Y no digamos ya los fines de semana, un auténtico placer entonces.

Y digo entonces porque hoy todo es muy distinto. Reconozco la utilidad de los teléfonos móviles cuando, por ejemplo, los chavales empiezan a salir por la noche. Te quedas mucho más tranquilo cuando te llaman, aunque sepas que te la están colando. Pero al menos cuentan con un medio de comunicación en caso de apuro o emergencia.

Y también he de aceptar su utilidad cuando te quedas tirado con el choche y más hoy en día que todas las compañías de seguros tienen asistencia en carretera. El vehículo casca, siempre en el peor momento, claro, y sólo tienes que tirar del teléfono de asistencia y en no mucho tiempo, asunto resuelto.

Pero aparte de los ejemplos anteriores y de otras situaciones de urgencia, no acabo yo de ver la utilidad de estos chismes salvo por el lado de estar permanentemente controlados y en estado de alerta. Y no digamos ya si pasamos de los móviles clásicos a los de última generación, con el puñetero "guasap" que el día menos pensado causará un accidente grave, correo electrónico y qué se yo que más elementos de búsqueda y captura del incauto que se creía a salvo de recibir algún comunicado o instrucción mientras estaba tranquilamente en su casa o tomando algo en el bar.

Porque el mensaje de las narices puede llegar en cualquier momento. Y que me expliquen a mí que demonios hace la gente -hacemos- enviando e-mails los sábados y los domingos, o en vacaciones. Bien está si se produce una situación de emergencia, para la que bastaría una simple llamada telefónica. Sí, vale, al móvil incluso. Pero no tiene sentido que hagamos lo que hacemos para asuntos que pueden esperar perfectamente al día siguiente. O incluso más.

Javier Marías dice que así la gente no sólo no descansa, sino que encima tiene la sensación permanente de no llegar, de dejar las cosas a medias, de no rematar nada, lo cual es mucho peor. Personalmente pienso que es como una especie de muy elaborada tortura, disfrazada de concepto erróneo de la responsabilidad. Y así andamos todos, como locos, porque no desconectamos y lo malo es que tarde o temprano puede llegar el cortocircuito.

Probablemente no les falte razón a quienes propugnan volver a viejas costumbres, usos y utensilios, al menos en parte. Yo, por ejemplo, prefiero aún el diario en papel que en digital. Y me gustan más los libros-libros que los electrónicos. Y también me gusta más apuntarme cosas en un papel que en el móvil. Si un día de estos consigo convencer a mi blackberry de que no me conteste ni me diga nada por mucho que la sobe y toquetee, quizá esté volviendo de verdad al mundo de los cuerdos.
Mientras trato de conseguirlo, salud y buenas noches.

http://elpais.com/elpais/2013/07/04/eps/1372933505_417272.html



domingo, 4 de agosto de 2013

No me fio de un FMI carente de ideas

Hoy nos hemos desayunado con la petición del FMI (Fondo Monetario Internacional) de que España baje los salarios un 10% para crear empleo. Y también recomiendan revisar el gasto en pensiones, sanidad y educación. Bueno, han sido bastante conservadores en sus recomendaciones. No nos han dicho que nos pongamos por las esquinas a hacer la calle para redondear nuestros ingresos y reducir las cifras de paro, aunque para ello hubiese que incluir la profesión de meretriz, o la de "chapero", en el régimen general de la seguridad social.

Aparte de que para dispensar semejante receta no hace falta ser un lince, la eficacia del medicamento está más que en entredicho. Porque en España, por si no se han enterado los lumbreras del FMI, ya se ha producido un fuerte reajuste de los salarios que en absoluto ha tenido efectos positivos sobre el empleo. Vamos, que la gente gana cada vez menos al tiempo que cada vez va más gente al paro.

Si es que ya nos han vendido muchas motos. Una de ellas fue la tan cacareada reforma laboral. Eficaz, sí que ha sido, desde luego, para quienes estaban como locos deseando que entrase en vigor. Cientos de miles más de desempleados más tras la aprobación de la famosa reforma, certifican el fracaso de la misma. Otra receta fallida que en nada ha mejorado la salud del enfermo.

Y respecto al resto de recomendaciones, estamos en las mismas. O esta gente no sabe qué demonios está pasando en este país, o su cinismo supera lo imaginable. Hablan de revisar el gasto en pensiones, educación y sanidad. Vamos, que estos chicos y chicas del FMI no se han enterado de que si no se ha producido ya un estallido social en España, en parte es porque muchas familias viven, malviven realmente, gracias a las pensiones de los abuelos.

Y también parecen ignorar de que a este paso sólo van a estudiar los más ricos, porque los demás tendrán que dejarlo más pronto que tarde. Y por supuesto, tampoco saben que la sanidad pública española, antaño envidiada en todo el mundo, ya no es lo que era. Y no entremos en el tema de las prestaciones sociales, atención a dependientes, etcétera, porque en ese caso el asunto se convierte en materia de juzgado de guardia.

Podría entender que mostrasen su preocupación por la situación de este país que, en efecto, es de preocupar aunque los indicadores económicos empiecen a dar ciertos signos de respiro. Pero lo que no puedo aceptar es que siempre elijan el camino fácil cargando contra los de siempre ¿Son esas recomendaciones todo lo que tienen? Pues apañados vamos.

No voy a seguir por este camino, porque además me cabreo y eso no es bueno para mi tensión. Prefiero cambiar de tercio y ya que estamos de vacaciones, terminar comentando la que se ha formado con el video dirigido por Penélope Cruz para una firma de lencería. Resulta que Youtube lo censuró por...... ¡su alto contenido erótico!

El efecto fue inmediato, claro está: convertirse en uno de los vídeos más vistos. Éxito total, por tanto, del debut de Penélope al otro lado de las cámaras, llevado a cabo con un plantel de lujo: Miguel Ángel Silvestre e Irina Shayk de protagonistas, la colaboración de Mónica Cruz y Javier Bardem y la intervención de bellezones como Natasha Yarovenko, Goya Toledo o Cristina Piaget.

La verdad es que no sé por qué se mosquearon los de Youtube. Es cierto que el "prota" masculino es un guaperas y las chicas unos bombones, como era de esperar, pero el video es lo que es: un anuncio de lencería que incluso se hace pelín largo. Y el final es previsible, pues de un anuncio se trata, pero con el cameo de Bardem no deja de tener su gracia. Si alguien quiere echar un vistazo y opinar, aquí está uno de los muchos enlaces. Para mí que Youtube se pasó de mojigato y de paso le hizo un favor a "Pe"

"http://informe21.com/arte-y-espectaculos/penelope-cruz-se-estrena-con-lenceria-y-youtube-la-censura-por-sexy".

Si alguien piensa que he mezclado churras con merinas al empezar por el FMI y terminar por un video de lencería, no se equivoca. Pero ha sido adrede. El anuncio puede parecer frívolo, pero no es más que eso, un anuncio, que busca lo que busca y punto. Mucho más frívolas me parecen las recomendaciones del FMI, que faltos de ideas sólo son capaces de seguir haciendo pagar a los de siempre las consecuencias de lo que mentes aparentemente preclaras como las suyas han desencadenado. Porque no olvidemos que hace pocos meses ellos, el FMI, se vieron obligados a reconocer sus errores al valorar el impacto de la austeridad.

Dudo que algo cambie algún día, francamente. En eso soy pesimista. Los de siempre seguirán mandando y los de siempre también, aguantando. Y precisamente por ellos brindo hoy con mi copa de vino. Por los que aguantan y hacen que todo siga funcionando gracias a su coraje.






No me fio del FMI
Lo que nos faltaba. El FMI se ha descolgado diciendo que España baje un 10% los salarios para crear empleo. Y se han quedado tan anchos. Bueno, no, también se permiten aconsejar que se revise el gasto en pensiones, sanidad y educación.
¿De qué van estos teóricos expertos que hasta ahora han sido incapaces de encontrar auténticas recetas que saquen a Europa de la crisis? Porque España no es la única que lo está pasando mal, si bien nuestras cifras de paro son muy superiores no sólo por la crisis, sino por la combinación de una serie de factores históricos o estructurales y también coyunturales. Hay otros muchos países europeos, y no hablo sólo de Grecia, ni de Portugal, por citar dos ejemplos, que tampoco están para tirar cohetes.
A lo que me refiero es que entiendo y hasta me parece bien que el FMI muestre su preocupación por la situación de España. Hasta ahí, de acuerdo. Lo que ya no es de recibo es que tiren, como siempre, por el camino más fácil.
Aconsejan reducir los sueldos un 10 por ciento, que no es poco. Pues alguien debería decirles que en España ya se ha producido y se sigue produciendo un reajuste salarial, a la baja, claro está, que apenas ha tenido efectos positivos sobre el empleo. Vamos, que para nada ha servido que la gente gane menos cada vez, excepto para que el pueblo llano tenga cada vez más difícil llegar a fin de mes.
El efecto en términos de creación de empleo ha sido prácticamente inexistente. Como lo fue el de la tan cacareada en su momento reforma laboral. Hombre, servir, lo que se dice servir, si ha servido...., para poner a cientos de miles de personas más en la puñetera calle. Lo cual lo veía venir hasta el menos ilustrado de los españolitos de a pie. Por lo tanto, el consejo sobra.
Y como decía al principio, citan pensiones, sanidad, educación..... Está claro que viven en otro mundo, porque no se han enterado de que gracias a lo que cobran los abuelos subsisten muchas familias -a lo mejor, sin esa especie de "fondo de reserva", ya se habría producido algún tipo de estallido social-, de que la sanidad ya no es lo que era y de que las prestaciones sociales cada día se reducen más, de que a este paso, La directora del FMI ha sido declarada testigo asistido en el “caso Tapie”, lo que significa que no será investigada como imputada por el pago en supuesto trato de favor al empresario Bernard Tapie de 400 millones de euros como indemnización cuando era ministra de Economía, en 2007. podrán estudiar los más ricos, de que la investigación se va poco a poco a la mierda hipotecando el futuro del país, de que.......



viernes, 2 de agosto de 2013

Todos contra uno

No tenía pensado escribir otra vez sobre el accidente de Galicia. Bastante, por no decir demasiado, se ha escrito ya. Hace tiempo, mucho, que pienso que el periodismo pierde a menudo el norte. Pero eso lo comentaremos otro día. Hoy no. Hoy sólo queda asombrarse por el hecho de que los trenes puedan estrellarse al atravesar un pueblo, llevándose por delante decenas de vidas. Y todo, al parecer, porque tan perfecta máquina sigue dependiendo de lo que haga o deje de hacer un humano. Que además de imperfecto, como todos lo humanos, va solo.

Entiendo a quien le da miedo volar. O subir en ascensores, o viajar en metro. Cada cual tiene sus miedos. Yo también. Aunque no a volar, que me encanta. Pero cada vez que viajo en AVE, lo cual hago con cierta frecuencia, no dejo de pensar, al ver 300 kilómetros por hora en el letrero luminoso que en todos los vagones te da temperatura exterior y velocidad del tren, que si el AVE se pega una galleta no nos reconoce ni nuestras madres. Vamos, que no veo yo la diferencia entre un poco probable guantazo en un avión, vayas a la velocidad que vayas, y una igualmente hipotética bofetada en un tren a trescientos por hora. El resultado sería el mismo.

Y a las pruebas me remito, que por cierto, parecen apuntar a un posible despiste del maquinista mientras hablaba por el móvil con el interventor. Bueno, no sé. Evidentemente, tenga o no la culpa que pueda tener este pobre hombre, bastante tiene encima. No quisiera yo verme en su lugar. Pero lo que no es de recibo es que todo dependa de una persona. Sí, de una, que al menos los aviones llevan dos.

¿Cómo es posible que una máquina con cientos de personas a bordo y circulando a 200 kilómetros o más por hora no sea "autónoma" en una situación de riesgo en la que el humano no actúa como se espera? Olvidémonos de la llamada del móvil ¿Y si en el mismo punto fatídico al maquinista le da un infarto, o pierde el conocimiento, o le pasa qué se yo que le impide actuar como se prevé? ¿Por qué demonios no se para el tren, él solito, que para eso se supone que son máquinas perfectas?

Ahora resulta, según dicen los periódicos, que el tren no podía guiarse por el sistema con el que estaba dotado porque no estaba listo el software necesario. Y que por eso, los trenes no pueden -no deben- alcanzar la velocidad de crucero prevista. Y aún hay alguna cosa más. Quien quiera, que se lea los periódicos de hoy.

Pero parece el viejo chiste, con final trágico aquí, de la familia en el coche con el padre, la madre, el niño y la abuela, a los que les para la guardia civil y al decirles que por conducir tan bien les van a dar un premio, el padre contesta "qué bien, ya tengo para sacarme el carné", y la mujer "no le haga caso señor guardia, es que está borracho", y el niño ¿"papá, papá, esos son los hijos de.... que decías nos venían siguiendo"?, y la abuela rematando "Manuel, ya te decía yo que con un coche robado no íbamos a ningún sitio".

Pues aquí parece que igual. Un tren lanzado a toda leche, a casi 200 por hora, en las manos de un hombre, que al parecer recibe una llamada -cuidado, de trabajo- del interventor, que a lo mejor se despista, lo cual es fatal a esas velocidades, en las que todo pasa muy rápido y en las que nada suple el posible fallo humano. Porque el tren, no se para. Nada lo para. No se para solo. Y descarrila. Y ya no hay nada más que muerte, dolor, vidas rotas para siempre, imágenes que jamás abandonarán la memoria.

Nunca he temido viajar en ningún medio de transporte en concreto. Bueno, quizá lo que menos me guste sean los autobuses. Pero miedo, lo que se dice miedo, nunca he llegado a sentirlo. Viajando, claro, que por otras muchas cosas sí, faltaría más. Pero he de reconocer que desde el accidente de Galicia, cuando vuelva a ver 300 por hora en el AVE, seguro que algún pelillo se me pone como una escarpia. Y eso que creo que el AVE sí está preparado para actuar, como máquina "lista" que dicen que es, en caso de inhabilitación del maquinista que va en la cabina. Bien está, pero estará mejor cuando todos los trenes capaces de alcanzar velocidades que incluso desafían la capacidad del ojo humano, que es el que ve las señales, sean igual de listos. Sobre todo, si son igual de rápidos.

jueves, 1 de agosto de 2013

¡Qué fuerte!

La expresión siempre me ha parecido bastante pija, aunque cada cual es libre de ser, o no, tan pijo como quiera. Pero es la que mejor se adapta a lo que está pasando en torno a ese personaje en el que nadie había reparado nunca hasta que se casó con quien se casó: Iñaki Urdangarín.

Evidentemente no seré yo quien acuse a nadie de nada. Para eso están quienes están. Hombre, lo que sí hago es leer los periódicos, ver la televisión y meterme en internet, como casi todo el mundo. Y ahí, pone lo que pone y viene lo que viene: Que si caso Noos para acá, que si caso Noos para allá...... Y yo siempre me pregunto lo mismo: Presunta culpabilidad o inocencia aparte ¿Qué necesidad tendría nadie de verse metido en estos fangos, estando en posición tan privilegiada? ¡Por dios, pero qué le puede faltar a alguien así!

Y por si eso fuera poco el programa "Sálvame" se descuelga con cosas como la que sigue: Urdangarín a su supuesta amante: "Jugamos al escondite y, si te pillo, te frunjo". Al parecer y según he leído, el inventado verbo "frungir", que por supuesto no aparece en el diccionario de la RAE, es algo inventado por el programa para no citar otro verbo que supongo debe empezar igualmente por "f" que, por contra frente al anterior, sí figura en el diccionario. Quién crea saber qué verbo puede ser, que lo busque. Y si puede, que lo conjugue.

Según he visto en un video del citado programa -coño, que cotilla me estoy volviendo, yo que siempre he huido de la tele de caspa y colorín-, se trata de correos del señor Urdangarín a una amiga allá por 2004.

Hombre, sin entrar en que el tema de los correos esté bien o mal, pues quien esté libre de pecado que tire la primera piedra, ya hay que gastar mala baba, con la que está cayendo encima de esa gente, para sacar ahora estos trapos sucios casi diez años después. ¡Ojo, que nadie se confunda, que no estoy defendiendo a nadie! Pero tampoco gusté nunca de hacer leña del árbol caído.

Porque además, se mezclan churras con merinas. Una cosa es un presunto delito y otra muy distinta es un posible problema de pareja. Señoras y señores ¡allá películas! Personalmente, como ciudadano de este país aunque más del mundo, me preocupa lo que hagan nuestros "mayores", léase quienes nos dirigen, porque si no lo hacen bien, que no lo hacen, nos la lían parda. Como nos la han liado, aunque todos hayamos colaborado como decía hace poco. Y también me preocupan las chapuzas de nuestros personajes públicos, pues para bien o para mal son parte de nuestra imagen.

Pero qué demonios me importa a mí quién se líe con quién, si es que se lía, y encima si estamos hablando de hace casi una década. Como el currículum personal, que no el laboral, de cada hijo de vecino, se escrutase décadas atrás y se sacase a la luz, lo de Egipto sería un juego de niños comparado con la que se liaría aquí.

Y hablado de niños, ¿nadie piensa en los hijos de esta pareja? ¿Alguien puede ponerse en su lugar en algún momento, en el colegio, al día siguiente de ser portada sus padres por ser protagonistas de historias como las que estamos citando? Sabiendo como todos sabemos la inocente, o no tan inocente, crueldad que caracteriza a muchos críos, personalmente no quisiera estar en el pellejo de los retoños de esta, muy a su pesar, popular pareja.

No me extraña, correos aparte, que la infanta ponga tierra de por medio. Ni Noos, ni correos, ni leches. Cualquiera aguanta esa presión y sobre todo, cualquiera aguanta que sus hijos la soporten. Pues no, la verdad. yo haría lo mismo. Me refiero a poner tierra de por medio, claro, que nadie se confunda nuevamente.

Aún así, no tengo más remedio que volver al principio de mi torpe reflexión: ¿Para qué verse mezclado en estos líos?

Yo tengo clara la respuesta. Y hablando de respuestas, el que no parece haber convencido a nadie con las suyas es el presidente del Gobierno en su comparecencia por el caso Bárcenas (este país no tendrá otra cosa, pero lo que es "casos", de eso va sobrado). Pues bueno, pues vale y pues me da igual, porque como dije hace tiempo al iniciar este blog, nuestros políticos me tienen tan harto que ni siquiera me merece la pena comentar lo que digan o hagan. Allá ellos. Al final siempre nos quedarán las urnas, que son un arma potente siempre y cuando el pueblo las utilice con cabeza. Y el juicio del pueblo siempre acaba poniendo a todos en su sitio. "Vox populi vox dei".

Hoy lo dejo aquí. Eso sí, no con mi copa de vino. Hoy no. Hoy, como excepción, me estoy sacudiendo un Chivas que me está sabiendo a gloria para celebrar mi primer día de vacaciones, que ya me hacían falta. Pero también con un güisqui (sí, así, en castizo, que está bien escrito, que lo podéis mirar) se puede brindar. Y eso hago, como siempre, a vuestra salud.

Por si alguien quiera aprender algo más del verbo "frungir", aquí está el enlace al video del programa "Sálvame".

Salud.

http://www.telecinco.es/salvame/Urdangarin-correos-infidelidad_2_1644855090.html