Oportunidades para cambiar
El sábado lo pasé en Arévalo, localidad al norte de la provincia de Ávila. Son muchas las veces que he visitado este pueblo, que pese a su proximidad a la N-VI pasa desapercibido para mucha gente. Para quienes no lo sepan, Arévalo tiene no pocos atractivos como son su industria del mueble, sus monumentos cargados de historia, sus muchas tiendas de antigüedades oprimidas por la crisis y su gastronomía, en la que el cochinillo destaca por méritos propios.La jornada la invertimos en disfrutar de una nueva edición de Las Edades del Hombre, que en esta ocasión escogió Arévalo como sede. Y bien me parece la elección, porque probablemente gracias a la exposición la localidad estaba más viva que nunca. Su plaza mayor siempre está animada los sábados por la mañana, pero esta vez se respiraba un aire distinto. A ello contribuían en buena medida multitud de voluntarios, unos jóvenes y otros no tanto, que se apresuraban a informar a los visitantes sobre qué ver y dónde. Y gente había, bastante. Hasta el punto de que había que hacer cola para sacar las entradas que daban acceso a Las Edades del Hombre.
Disfrutamos mucho con las casi cien obras que integran la exposición y también lo hicimos con la gastronomía de Arévalo y con algunas iniciativas sencillas, pero eficaces, que permiten tomarse un más que aceptable verdejo con una tapita de jamón por un euro, pudiendo adquirir en el mismo local vinos muy dignos a precio muy razonable y con el buen consejo del dueño.
Y vimos abiertas de nuevo algunas tiendas de antigüedades que hace pocos meses estaban cerradas a cal y canto. Por la crisis, claro, que siempre sacude primero a lo superfluo y las antigüedades no dejan de serlo, por mucho que esas piezas cargadas de años, recuerdos e historia a algunos nos alimenten el espíritu. Lo menguado del presupuesto no permite muchas alegrías a los mortales comunes, aunque alguna caiga de vez en cuando.
Hasta aquí todo normal para un sábado completo en compañía de buenos amigos. Pero siempre hay tiempo para quedarte perplejo por algo y así nos quedamos precisamente en una de esas tiendas de antigüedades, cuando al hilo de Las Edades nos comentaron que en Arévalo ya no se celebran ni la archiconocida Feria de Muestras, ni la igualmente histórica Feria de Antigüedades que la acompañaba y que ya se cayó del cartel el año pasado. Y en este caso, la infranqueable barrera presupuestaria parece ser ascendía a....., 6.000 euros.
Desconozco si la cifra será real. Lo de la interrupción de ambos eventos lo es, como he podido comprobar en los medios de la provincia. La Feria de Muestras llevaba celebrándose nada más y nada menos que treinta y seis años y la de Antigüedades "sólo" veinticinco. Y según he leído, los motivos han sido única y exclusivamente económicos porque "los gastos fueron superiores que los beneficios", tanto para el Consistorio como para la Asociación de Anticuarios de Castilla y León. Bueno, pues al menos el anticuario con el que yo hablé me dijo que la gente, bastante por cierto, solía visitar la Feria.
No puedo certificar esa asistencia, porque muy a mi pesar mi disponibilidad nunca coincidió con las fechas de la Feria. Pero sí puedo asegurar que Arévalo estaba distinta con Las Edades y que si iniciativas similares pueden servir para llevar algo más de vida a un pueblo, ciudad o zona geográfica que pudieran estar necesitados de ello -y algo de eso debe haber cuando en la propia Oficina de Turismo de Arévalo me dijeron hace meses, antes de la apertura de la exposición, si no me importaba distribuir algunos carteles y folletos de Las Edades donde considerase conveniente, lo cual hice con sumo gusto-, deberían analizarse muy seriamente y puede que no sólo en base a los números puros y duros. A título de ejemplo diré que hace casi un año, cuando con unos amigos fuimos a visitar el castillo de Arévalo y su muy interesante museo del cereal, nos incorporamos a la visita guiada sin problema alguno ni reserva previa. El sábado pasado, al mediodía ya estaba cubierto el cupo de visitas para todo el día.
Ahora están reponiendo en televisión la serie sobre Isabel la Católica. Puede ser un buen momento para pensar en recorrer algunos de los lugares que marcaron su vida y por tanto, nuestra historia. Hablo de Madrigal de las Altas Torres, cuna de Isabel; del propio Arévalo, donde pasó su infancia y en cuya Casa de los Sexmos, Isabel y Fernando refrendaron el Tratado de Tordesillas. Y hablo también de Medina del Campo en Valladolid y cómo no, de Segovia, si bien esta última puede que no necesite tanto a Isabel como el resto.
Puede ser un plan excelente para un fin de semana. Y también una oportunidad para que muchas de estas localidades reciban la atención que merecen. Sin duda tienen mucho que ofrecer y también pueden recibir bastante a cambio. Un poco de interés por parte de unos y un poco de apoyo por parte de otros, aunque en principio parezca a fondo perdido, puede resultar suficiente para que aquí y también en otros sitios, las cosas empiecen a cambiar. Y si nadie es capaz de verlo... ¿Realmente estamos tan ciegos?
Mientras termino mi copa de vino, a continuación os ofrezco algunos enlaces de interés junto con algunas fotos de Arévalo:
www.ayuntamientoarevalo.es
www.aytomadrigaldelasaltastorres.com
www.medinadelcampo.es
www.turismocastillayleon.com