jueves, 24 de enero de 2013

FOTO DE PORTADA

Foto de portada


La que se ha liado esta mañana por la foto de portada de El País. Tan tranquilo iba yo en mi coche, con sueño pero tranquilo, de camino al aeropuerto, cuando me entero de que mi periódico (y digo mío porque es el que compro, aunque leo más) había retirado la edición por haber publicado una fotografía de Chávez entubado.

He de reconocer que no he pillado esa portada. En Barajas no quedaba ni uno. Luego supe que hubo en la sala VIP, pero es que a mí lo VIP no me va. Yo soy más del montón. Total, para qué meterme en una especie de cafetería de paso, con un montón de señores y señoras muy serios, trabajando muchos a lo loco a las 7 de la mañana, que no son horas aún de ponerse frenético.

A mí me va más pasearme por el aeropuerto. Hay más espectáculo. Pero volvamos a la portada, que me disperso.

El diario El Mundo se ha marcado un tanto al decir que a ellos les habían ofrecido también la dichosa foto, pero que la habían rechazado. Porque claro, los venezolanos habían puesto ya esta mañana el grito en el cielo, diciendo que la foto no era de su comandante. Total, que según El Mundo, a sus colegas de El País se la habían colado pero bien y por debajo.

Yo no pillé el periódico, pero sí vi la portada. Bueno, podía ser Chávez o el difunto abuelo de cualquiera. Pero en el fondo, qué más da. Casi me alegro de no haber cogido ese ejemplar antes de que retiraran todos. Para qué coño quiero yo ver a un tío entubado sufriendo y medio muerto. Y me importa un rábano si es o no Chávez.

He dicho que El País es mi periódico, pero no creo que ese tipo de portadas sean periodismo del bueno. Sea como sea o haya sido lo que haya sido, Chávez tiene que estar pasándolas canutas, como cualquier hijo de vecino en trance similar. No creo que mostrar el dolor ajeno, salvo que ello sirva para conseguir ayuda en momentos críticos y solucionar problemas mayores, tenga sentido alguno. Me parece oportunista, sensacionalista, de mal gusto y si encima es verdad que la fotografía era falsa, hay que añadir la falta de rigor.

Seguiré comprando El País, por supuesto. Como suele decirse, el mejor escribano echa un borrón y a la mejor puta se le escapa un pedo, pero un periódico de tal categoría no debe caer en estos oportunismo sensacionalistas y tampoco dejar que se la cuelen tan fácil, si es que se la han colado.

El periodismo, como todo, necesita su tiempo. Quizá por eso, por la falta de tiempo y la velocidad a la que queremos que vaya todo, prácticamente ha desaparecido el periodismo de investigación. Y no será porque no haya cosas para investigar. Da igual que mires a la derecha o a la izquierda, porque hay para todos.

Pero esto puede ser tema para otro día, no para hoy que ya es tarde. Como siempre, con mi copa de vino al lado, os deseo la mejor de las noches. Los que puedan hacerlo, que se diviertan. Los demás, que decanten. Alguno incluso hace el amor. Mejor. En cualquier caso, procurad ser felices aunque sea por un rato.

A vuestra salud.


lunes, 14 de enero de 2013

Aún nos queda soñar

Hola de nuevo y mis mejores deseos para 2013. Los sueños, son eso, sueños. Pero puede que este año veamos cumplidos alguno de ellos. Total, soñar no cuesta nada ¿no? Por mi parte, espero que todos vuestros sueños, o al menos los mejores, se cumplan. Igual, hasta también se cumple alguno de los míos, que también tengo, claro está.

Que alguno de nuestros sueños se haga realidad, probablemente cueste menos que volver a otorgar la más mínima credibilidad a quienes en teoría han de velar por nuestro bienestar. O representarnos. O trabajar para que nuestra imagen sea mejor cada día y con ello vuelva la confianza en nosotros. Pero es que, ni por esas.

Hace poco leí un titular que recogía que 300 políticos estaban de alguna forma envueltos en temas de corrupción. Se dice pronto, 300. Cifra redonda como la de los espartanos de las Termópilas. Pero con serias diferencias. Ellos eran héroes, lo daban todo a cambio de nada. Bueno, alcanzarían la gloria si morían, pero a quién demonios le importa eso hoy en día.

El 8 de enero leí a Rosa Montero en El País, en su última página. He de reconocer que me cuento entre sus seguidores, pero aparte de suscribir al 100% lo que decía, creí notar auténtico enfado y rabia en sus palabras. Nada extraño, por otra parte. Os recomiendo que leáis lo que escribió Rosa. Yo también me cuento entre esos enfadados que día a día ven cómo se socavan algunos de los más elementales cimientos sobre los que se sustenta el menguante bienestar del que disfrutamos.

Eso sí, no parece que existan otros problemas que el famoso debate sobre la soberanía generado artificialmente en Cataluña. Como si no hubiera otros asuntos más graves en los que pensar. Vamos, que a los parados catalanes, que los hay, el tema del independentismo debe ser extraordinariamente prioritario. Sobre todo cuando hagan de hacer frente a la cuenta del Mercadona como cualquier otro hijo de vecino.

Total, a quién le importa que se lancen cortinas de humo independentistas para ocultar otras cosas. De hecho, a quién le importa ya nada. En un momento en el que, no ya nosotros, sino el mundo en general, necesita tirar de conceptos solidarios, algunos siguen pensando que es mejor fomentar las diferencias. Algo ganarán con ello. Seguro.

Es tarde. Es hora de soñar. Al final, el sueño no deja de ser liberador. Una oportunidad de evadirse para quienes sufren. Una oportunidad de que muchos deseos se cumplan para el resto. Aunque todo sea una ficción, da igual. Al menos, nadie podrá quitarnos los sueños. Bueno, igual intentan privatizarlos, como la sanidad, pero esperemos no les resulte tan fácil.

Mientras tanto, como siempre, con mi copa de vino. Salud y seguid soñando.