sábado, 8 de diciembre de 2012

¿En qué están pensando? 

Uno de los titulares de hoy recoge que los contribuyentes que se acogieron a la amnistía fiscal y declararon bienes ocultos en el extranjero, piensan mantener su patrimonio fuera de España. Y no es que obtengan con ello mayor beneficio. Simplemente, no se fían de la economía de este país. Desconfían y una vez en paz con el fisco, lo cual tampoco deja de tener su gracia, mantienen sus cuartos a salvo no vaya a ser que la cosa se desmande todavía más.

Eso es solidaridad y lo demás son pamplinas. Estamos como queremos. No sólo sale capital de España, aunque parece ser que esa salida se había frenado el último mes, sino que el que está fuera tampoco vuelve a entrar. Hay cosas que le revuelven a uno el estómago. Entre noticias como la comentada, antiguos "mandamases" de los empresarios en el talego, y lo igualmente recogido por los medios sobre cómo lavar dinero con detergente chino, apenas queda sitio para el optimismo.
Pero, como diría mi suegro, "hay motivo". Quién iba a decirme a mí que acabaría alabando la acción de alguna institución cercana a la Iglesia. Pues sí señor, lo hago y a mucha honra. Hoy he escuchado que Cáritas está dando de comer a un millón de personas en España. Cuidado, no son cifras menores. Un millón reconocido que pasa necesidad es mucho en un país que hace nada aún tiraba la casa por la ventana.
Y es encomiable que una organización, afín o no a algún credo, se preocupe de aliviar la situación de mucha gente que las está pasando canutas. Y que nadie se engañe, porque cualquiera puede verse así. Sólo hay que ver cómo las gastan últimamente en Iberia, Paradores, Telemadrid..... ¡Iberia, qué bárbaro! Hace 30 años nadie hubiera pensado en semejante recorte en las alas de la llamada compañía española de bandera.
Me cuento entre los que piensan que con recorte tras recorte, ERE tras ERE, no vamos a ningún sitio. Empieza a acojonar la falta de parroquianos en bares y restaurantes, la gente que pasea por los centros comerciales y no compra ni chuches, el ambiente de tristeza que empieza a imperar. O se le da vidilla al motor de este país, que aunque a tirones aún anda, o nos paramos del todo. Y entonces sí que la habremos liado.
Hay quienes cobran, bastante por cierto, por pensar para que las cosas funcionen. Es hora de que realmente demuestren que merecen ganarse el sueldo. Si no ¿En qué están pensando?
Con mi copa de vino, a vuestra salud.


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