martes, 23 de julio de 2013

Dios aprieta y también ahoga

Los periódicos han abierto hoy con la decisión del presidente del Gobierno de evitar una moción de censura compareciendo en el Congreso por el "caso Bárcenas", acompañando el titular de las declaraciones de Mª Dolores de Cospedal, que incluso en algunas tertulias parecieron enigmáticas.
Pero no voy a entrar siquiera a comentar estas noticas. Cono decía hace dos días, harto me tienen. Lo único que me preocupa, coincidiendo con mucha más gente mucho más lista que yo, es la energía que consumen en estas peleas, dimes y diretes y supuestas turbiedades de diversa índole, que mejor harían empleándola en resolver los muchos y graves problemas que ahogan al país.
Y si no, que se lo digan a cualquier hijo de vecino de estirpe tipo clase media y de ahí para abajo, que ve que se acabó lo que se daba en cuanto a renovar el coche de vez en cuando, a tomarse un par de cañas, o a comprarse alguna cosilla en el Zara. Que no y que no, hombre, que no está el país para bromas y mucho menos para ir de compras, aunque sea de rebajas.
Y eso no es lo más grave. Al fin y al cabo, en vez de usar el coche se puede ir en metro, beber agua en vez de cerveza y apañarse un año con la ropa del anterior. No es para tanto, aunque eso signifique que se fabricarán menos coches, que cerrarán más bares y que habrá menos tiendas. en otras palabras, que el empleo seguirá resintiéndose por el descenso del consumo.
Lo peor es que según recoge hoy algún diario, la universidad consume un 23% más de recursos de las familias que en 2008. Es decir, que cada vez cuesta mucho más dinero estudiar y precisamente cuando muchos jóvenes, la famosa "generación perdida", no tienen otro recurso que hacer eso, estudiar, para o perder el tiempo de forma miserable y de paso desesperarse por la ausencia de futuro.
Y yo me pregunto ¿quiénes van a poder estudiar? ¿los de siempre, los que ni tiemblan cuando se habla de recortes porque tienen "tela" de sobra para cortar? ¿son ellos los destinados a emir el futuro por pura selección financiero-natural? Pues apañados vamos entonces.
Esa malévola estrategia, porque soy de los que opinan que todo obedece a un plan y mira que me gustaría equivocarme, sumada al continuo suma y sigue de recortes en investigación, va a convertirnos en un esperpento de país incapaz de defenderse por sí mismo al quedarse en el vagón de cola de los avances tecnológicos. Unos avances que, aunque algunos prefieran alardear de pérdida de memoria, consiguieron en su momento crear empleo y situar a España a la cabeza de muchos sectores de alta tecnología.
Mal vamos si no apostamos por el futuro y ese futuro, hoy por hoy, se diluye ante la falta de inversiones, la fuga de jóvenes que emigran porque no tienen otra salida, la asfixia del pueblo llano que se aprieta el cinturón una y otra vez para pagar los desmanes de aquellos a quienes pagaba para que hicieran las cosas bien. De acuerdo, todo el mundo tiro la casa por la ventana, pero siempre ha de haber alguien que conserve la cabeza fría y más aún si cobra por ello. Aquí, ni eso.
Lo único que simple logra subirme la moral en momentos de bajón, es el famoso dicho de que "no hay mal que cien años dure" y eso se cumple a rajatabla. Como se cumple la regla de los ciclos económicos que hoy te tiran por los suelos y mañana te elevan a las nubes haciendo que todo el mundo crea que es rico.
Vana ilusión, como la propia vida al fin y al cabo. Tan breve como la luz de las velas que hoy me alumbran al escribir en mi blog. Sí, que nadie se sorprenda, estoy en mi pequeño jardín a la luz de unas velas de esas que dicen se cargan los mosquitos. Útil y romántico a la vez, qué más quiero. Y tampoco falta mi copa de vino, como todas las noches, para poder brindar con vosotros a vuestra salud.

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