jueves, 25 de julio de 2013

Santiago ¿Por qué?

Imagino que el propio apóstol se estará preguntando el por qué de la tragedia de Galicia. Cuando escribo estas líneas creo que ya ascendía a 80 el número de fallecidos ¡Qué barbaridad! Entre muertos y heridos, prácticamente todos los pasajeros y tripulación del desdichado Alvia se vieron afectados.

He visto un video colgado en YouTube que muestra a un tren entrando a toda velocidad en una curva y  sufriendo un descarrilamiento absolutamente brutal. Desde luego iba muy rápido, rapidísimo, aunque no es momento de especulaciones sino de dar todo el apoyo posible a las víctimas y a sus familiares. Enviando un recuerdo a los que se han ido, o rezando por ellos quienes crean, por qué no, y dando mucho cariño a supervivientes y allegados. Como en todo accidente de estas características, sea cual sea el medio de transporte, habrá que esperar al resultado de la investigación.

Lo que no puedo dejar de comentar es la nota de prensa de Presidencia del Gobierno, que adjunto para el que no haya podido leerla. Y eso que en internet hay ya referencias y comentarios como para llenar varias páginas. Es que hay que fastidiarse, mezclar el terrible accidente de Galicia con el no menos terrible reciente terremoto en China. Hombre, todos los que llevamos muchos años en la profesión sabemos lo del "corta y pega", pero estas cosas hay que cuidarlas. No hablamos de asuntos políticos, económicos o de otra índole. Hablamos de personas y de una tragedia brutal, que lo es aún más por lo inesperada.

Estas cosas hay que cuidarlas, hay que tener un poco de sensibilidad, de empatía con los afectados. Claro, que también habría que tenerla con los que sufren por muchas causas, con los parados, con lo carentes de toda esperanza. Pero no, como decía una buena amiga mía ¡Para qué!

La metedura de pata de Moncloa ha sido de las que hacen historia. La demostración de ausencia total de sensibilidad y oficio ha sido supina. Pero bueno, al final, la culpa se la echarán al becario y borrón y cuenta nueva hasta la próxima, que esta vez no ha sido la primera ni será la última.

Hoy os doy las buenas noches como siempre, con mi copa de vino. Y me gustaría brindar como siempre, a vuestra salud. Pero hoy no puedo. Hoy, el vino, me sabe muy, pero que muy amargo.

Ánimo de todo corazón a las víctimas y familiares del accidente ferroviario de Galicia. Yo también estoy con vosotros y poco más puedo hacer que enviados todo mi cariño y solidaridad.


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