martes, 16 de julio de 2013

¡Vaya, pensé que no volvía a entrar en mi propio blog!
Yo, que en mis años mozos era capaz de memorizar lo que no está escrito, resulta que ahora no puedo acordarme de las contraseñas. Será la edad y que las neuronas se me van al garete. Vamos, como que se caen por el sumidero. Claro que, a otros, se les caerán otras cosas. Es lo que tiene la gravedad.
Hoy no voy a comentar nada. Bastante contento estoy con haber recuperado mi blog. De modo que, si alguien piensa que voy a hablar de Bárcenas, que se olvide.
Estoy hasta los mismísimos de corrupciones, análisis, acusaciones varias, cortinas de humo nacionalistas, acusaciones mutuas.... ¡Coño, ya está bien!
¿Es que nadie puede dedicarse a hacer lo que tiene que hacer, que es resolverle la vida a una ciudadanía para la que la asfixia se ha convertido en algo cotidiano? ¿Es que nadie va a dedicarse a pegarle un empujón a este país, que se lo merece, para que los parados tengan una esperanza, los jóvenes un futuro, los mayores una sonrisa y todos una ilusión?
Lo dicho, hoy no digo ni pío, que estoy que no quepo en mí mismo de gozo por haber recuperado mis contraseñas. Eso sí, mañana será otro día y entonces ya veremos.
Mientras tanto, con mi copa de vino, buenas noches y salud.

No hay comentarios:

Publicar un comentario