A labradores tontos, patatas gordas
Tengo un sabor amargo en la
boca que el vino de mi copa no puede ocultar. Una vez más he certificado que
esta sociedad es una auténtica mierda, en la que el dinero es el único dios. Y si no, que se lo
digan al protagonista de un caso que he conocido últimamente, uno más entre los
miles de jóvenes que puede que jamás lleguen a estudiar una carrera porque la
Administración española, esa especie de Gran Hermano que todo lo ve, que todo
lo controla y que hace su trabajo sin el
menor atisbo de humanidad, les está dejando sin becas por cualquier motivo que sirva de excusa legal.
Da igual que se trate de un
error absurdo propiciado por el hecho de
que los documentos a los que se enfrenta el lego ciudadano, al que el Estado le
supone poco menos que titular de un máster en administración pública, sean
ininteligibles,. Es lo mismo. De lo que se trata es de hacer caja, ya sea
recaudando, ya sea privando a los jóvenes de un futuro para ahorrar cuatro
perras que, eso sí, luego se fundirán alegremente en el fruto del parto de alguna mente paranoide a la que le reirán la gracia de cualquier
prohibitivamente cara mamarrachada.
Y si alguien no está de acuerdo, que se
ponga a contar las innumerables y megalómanas obras que no han servido para
nada excepto para empobrecer y endeudar hasta lo inimaginable a las distintas administraciones.
Esas mismas que luego les niegan cuatro duros, sí, cuatro duros de los de
antes, a los chavales para que puedan estudiar.
De todos modos, visto lo
visto y cómo evoluciona esta sociedad enferma, no sé hasta que punto se merece
un futuro.
En serio. Igual estoy haciéndome mayor aunque no quiera creérmelo,
pero cada vez es más la desesperanza que me invade, sobre todo porque veo que
quienes tienen la obligación de resolver los problemas que aquejan a esta
sociedad andan más perdidos que un cerdo en una perfumería. Y con todos mis
respetos para el cerdo.
No voy a hablar de lo que
tenemos en casa, en este país, que ya tenemos bastante. Voy a referirme una vez
más a las “recomendaciones” de los gurús de la Comisión Europea y más en concreto
al vicepresidente de la CE y responsable de Asuntos Económicos, Olli Rehn,
quien se unió al cacareo del Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendando a
España una rebaja salarial del 10 por ciento, como panacea para reducir el paro
en nuestro país.
No está mal el consejo de
nuestros “socios” europeos, que hasta ahora no han dado una a la hora de
intentar sacar a este más que avejentado continente de la parálisis económica
que le atenaza y que poco a poco va minando los más sólidos cimientos de lo que
un día pretendió ser una “Unión”. Ni unión, ni leches. Las recetas de las
preclaras mentes de Bruselas están a punto de costarle la vida a más de un país
y llevan camino de abrir una brecha tan profunda entre los dos bloques en los
que se está dividiendo Europa, que quizá no vuelva a cerrarse jamás a nada que
se ahonde un poco más, sólo un poquito. Y mucho cuidado con esas brechas, que históricamente se han cerrado con tierra. Con mucha tierra.
Dicen que la ignorancia es
atrevida y la sandez del señor Rehn no hace sino demostrar lo atinado del
dicho. Este hombre no se ha enterado del fuerte ajuste salarial que ya se ha
producido y sigue produciéndose en España. Y si no, que se lo digan por ejemplo
a los funcionarios, a los que antes poníamos a parir, pero que tampoco creo se
merezcan estar recibiendo hasta en el cielo de la boca. Porque en el
funcionariado, como en botica, hay de todo. Y en cuanto a otras recetas, como
la reforma laboral del Gobierno, sin comentarios, Quien quiera, que eche un
vistazo a las cifras de empleos perdidos desde su entrada en vigor.
Y si alguien duda todavía de
lo chungo que lo está pasando el personal, que recuerde el decreto de la Junta
de Andalucía para dar al menos tres comidas diarias al 5 por ciento de la
población infantil andaluza. Y en cuanto a Cataluña, el señor Mas tuvo que
tragarse un informe que aseguraba que cerca de 50.000 niños catalanes tienen
“severas” privaciones alimentarias. Según él, el citado informe demostraba que
en Cataluña hay malnutrición como “en todas las sociedades avanzadas”. Y se
quedó tan ancho.
Da igual si se trata de la Comisón
Europea, de Cataluña, de España o de las chimbambas. Digan lo que digan y hagan
lo que hagan, ahí siguen. Eso es tener un curro fijo y lo demás son cuentos. Con
admitir en un momento dado, como mucho, que han metido la pata, asunto
concluido. Y si de paso se llevan por delante cientos de miles de puestos de
trabajo, pues no pasa nada. Lo dicho, eso es ser gente con suerte o como solía decir mi difunto padre, “a labradores tontos, patatas gordas”.
Como decía al principio de mi artículo,
tengo un cabreo de mucho cuidado que imagino se pasará con el tiempo, como
todos, Pero mientras apuro ese vino que hoy carece del agradable y cálido sabor
de otros días, os adjunto dos enlaces en los que personas con más conocimiento
que yo hacen unas reflexiones de lo más interesantes y acertadas.
Salud y que la suerte os acompañe.
http://elpais.com/elpais/2013/05/21/opinion/1369153122_875542.html
http://economia.elpais.com/economia/2013/08/09/actualidad/1376079434_537794.html
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