miércoles, 14 de agosto de 2013


A labradores tontos, patatas gordas

Tengo un sabor amargo en la boca que el vino de mi copa no puede ocultar. Una vez más he certificado que esta sociedad es una auténtica mierda, en la que el  dinero es el único dios. Y si no, que se lo digan al protagonista de un caso que he conocido últimamente, uno más entre los miles de jóvenes que puede que jamás lleguen a estudiar una carrera porque la Administración española, esa especie de Gran Hermano que todo lo ve, que todo lo controla  y que hace su trabajo sin el menor atisbo de humanidad, les está dejando sin becas por cualquier motivo que sirva de excusa legal.

Da igual que se trate de un error  absurdo propiciado por el hecho de que los documentos a los que se enfrenta el lego ciudadano, al que el Estado le supone poco menos que titular de un máster en administración pública, sean ininteligibles,. Es lo mismo. De lo que se trata es de hacer caja, ya sea recaudando, ya sea privando a los jóvenes de un futuro para ahorrar cuatro perras que, eso sí, luego se fundirán alegremente en el fruto del parto de alguna mente paranoide a la que le reirán la gracia de cualquier prohibitivamente cara mamarrachada. 

Y si alguien no está de acuerdo, que se ponga a contar las innumerables y megalómanas obras que no han servido para nada excepto para empobrecer y endeudar hasta lo inimaginable a las distintas administraciones. Esas mismas que luego les niegan cuatro duros, sí, cuatro duros de los de antes, a los chavales para que puedan estudiar.
De todos modos, visto lo visto y cómo evoluciona esta sociedad enferma, no sé hasta que punto se merece un futuro. 

En serio. Igual estoy haciéndome mayor aunque no quiera creérmelo, pero cada vez es más la desesperanza que me invade, sobre todo porque veo que quienes tienen la obligación de resolver los problemas que aquejan a esta sociedad andan más perdidos que un cerdo en una perfumería. Y con todos mis respetos para el cerdo.

No voy a hablar de lo que tenemos en casa, en este país, que ya tenemos bastante. Voy a referirme una vez más a las “recomendaciones” de los gurús de la Comisión Europea y más en concreto al vicepresidente de la CE y responsable de Asuntos Económicos, Olli Rehn, quien se unió al cacareo del Fondo Monetario Internacional (FMI) recomendando a España una rebaja salarial del 10 por ciento, como panacea para reducir el paro en nuestro país.

No está mal el consejo de nuestros “socios” europeos, que hasta ahora no han dado una a la hora de intentar sacar a este más que avejentado continente de la parálisis económica que le atenaza y que poco a poco va minando los más sólidos cimientos de lo que un día pretendió ser una “Unión”. Ni unión, ni leches. Las recetas de las preclaras mentes de Bruselas están a punto de costarle la vida a más de un país y llevan camino de abrir una brecha tan profunda entre los dos bloques en los que se está dividiendo Europa, que quizá no vuelva a cerrarse jamás a nada que se ahonde un poco más, sólo un poquito. Y mucho cuidado con esas brechas, que históricamente se han cerrado con tierra. Con mucha tierra.

Dicen que la ignorancia es atrevida y la sandez del señor Rehn no hace sino demostrar lo atinado del dicho. Este hombre no se ha enterado del fuerte ajuste salarial que ya se ha producido y sigue produciéndose en España. Y si no, que se lo digan por ejemplo a los funcionarios, a los que antes poníamos a parir, pero que tampoco creo se merezcan estar recibiendo hasta en el cielo de la boca. Porque en el funcionariado, como en botica, hay de todo. Y en cuanto a otras recetas, como la reforma laboral del Gobierno, sin comentarios, Quien quiera, que eche un vistazo a las cifras de empleos perdidos desde su entrada en vigor.

Y si alguien duda todavía de lo chungo que lo está pasando el personal, que recuerde el decreto de la Junta de Andalucía para dar al menos tres comidas diarias al 5 por ciento de la población infantil andaluza. Y en cuanto a Cataluña, el señor Mas tuvo que tragarse un informe que aseguraba que cerca de 50.000 niños catalanes tienen “severas” privaciones alimentarias. Según él, el citado informe demostraba que en Cataluña hay malnutrición como “en todas las sociedades avanzadas”. Y se quedó tan ancho. 

Da igual si se trata de la Comisón Europea, de Cataluña, de España o de las chimbambas. Digan lo que digan y hagan lo que hagan, ahí siguen. Eso es tener un curro fijo y lo demás son cuentos. Con admitir en un momento dado, como mucho, que han metido la pata, asunto concluido. Y si de paso se llevan por delante cientos de miles de puestos de trabajo, pues no pasa nada. Lo dicho, eso es ser gente con suerte o como solía decir mi difunto padre, “a labradores tontos, patatas gordas”. 

Como decía al principio de mi artículo, tengo un cabreo de mucho cuidado que imagino se pasará con el tiempo, como todos, Pero mientras apuro ese vino que hoy carece del agradable y cálido sabor de otros días, os adjunto dos enlaces en los que personas con más conocimiento que yo hacen unas reflexiones de lo más interesantes y acertadas.
Salud y que la suerte os acompañe.

http://elpais.com/elpais/2013/05/21/opinion/1369153122_875542.html

http://economia.elpais.com/economia/2013/08/09/actualidad/1376079434_537794.html

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